Antes de convertirse en "Donde nada es para tanto", el tercer disco de Ginebras estuvo a punto de llamarse "Fin de tramo de concentración de accidentes".
Un título que nace de una de las canciones que el grupo tenía pensado incluir en el álbum. Una canción que funciona como metáfora de ese momento en el que, tras muchos baches, algo empieza a cambiar.
El tema habla de dejar atrás los golpes del pasado, de entenderlos, asumirlos y, finalmente, seguir avanzando. Como cuando pasas esa señal en la carretera que indica que lo peor ya ha quedado atrás. Un punto de inflexión que marca el inicio de una nueva etapa, con otra mirada y otra forma de vivir las cosas.
Donde nada es para tanto
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